Revisión sistemática de ensayos clínicos y estudios observacionales. No hay metaanálisis publicados que evaluen la eficacia y la efectividad de las vacunas de la influenza (con licencia en USA), con pruebas de diagnóstico sensibles y altamente específicas para confirmar la influenza. En estos estudios se utiliza RT-PCR o cultivo para la confirmación. Se estimó efectos aleatorios agrupados de eficacia de la vacuna trivalente inactivada (TIV) y vacuna viva atenuada contra la influenza (LAIV), cuando se dispone de datos para el análisis estadístico (por ejemplo, por lo menos tres estudios que evaluaron grupos comparables de edad). Se seleccionaron 5.707 artículos y se identificaron 31 estudios elegibles (17 ensayos controlados aleatorios y 14 estudios observacionales). La eficacia de la TIV se demostró en 8 (67%) de las 12 estaciones analizadas en 10 ensayos controlados aleatorios (eficacia combinada del 59% [IC 95%: 51-67] en adultos de 18-65 años). No hay ensayos que cumplieran criterios de inclusión para niños de 2-17 años o adultos mayores de 65 años. Eficacia de LAIV se muestra en 9 (75%) de las 12 estaciones analizadas en diez ensayos controlados aleatorios (eficacia combinada del 83% [69-91]) en niños de 6 meses a 7 años. No hay ensayos que cumplieran criterios de inclusión para niños de 8-17 años. Efectividad de la vacuna es variable para la influenza estacional: 6 (35%) de los 17 análisis de nueve estudios mostraron una protección significativa contra la influenza con tratamiento médico ambulatorio o de internación. La mediana de efectividad de la vacuna monovalente contra la gripe H1N1 en 5 estudios de observación fue de 69% (rango 60-93). Se concluye que las vacunas contra la influenza pueden proporcionar una protección moderada contra la gripe virológicamente confirmada, pero esa protección es muy escasa o inexistente en algunas estaciones. Se carece pruebas para la protección de los adultos mayores de 65 años. LAIVs muestran consistentemente mayor eficacia en los niños pequeños (de 6 meses a 7 años). Nuevas vacunas con mayor eficacia clínica son necesarias para reducir aún más la morbilidad y mortalidad relacionada con la influenza.
Revisión sistemática de ensayos clínicos para determinar si el entrenamiento de resistencia progresiva, mejora la fuerza y el rendimiento funcional en adultos mayores institucionalizados. Trece estudios fueron revisados, el rango de grupo de edad media fue de 80 a 89 años. La calidad de los estudios revisados fue buena, con un promedio de 9 de los 11 criterios de calidad que se tuvieron en cuenta en la literatura revisada. Se observan mejoras significativas, después de un entrenamiento de resistencia progresiva, en resultados de fuerza muscular y resultados funcionales de rendimiento, incluyendo tiempo de levantarse de una silla, subir escaleras, velocidad de marcha, equilibrio y capacidad funcional. Se concluye que el ejercicio progresivo de entrenamiento de resistencia produce mejoras significativas en la fuerza muscular y el rendimiento funcional, a pesar de la edad avanzada, presencia de enfermedades crónicas, hábitos muy sedentarios y discapacidad funcional en las personas mayores institucionalizadas. Por lo tanto, la incorporación de un programa de ejercicios de resistencia progresiva es un medio eficaz para preservar los niveles de independencia y mantener o mejorar la capacidad de realizar actividades de la vida diaria. La implementación de este tipo de programas de ejercicios debe ser promovidos e incorporados a los programas recreativos de instituciones de atención de larga estadía.
El Whitehall Study es un estudio de cohorte prospectivo en UK para estimar cada 10 años la disminución en la función cognitiva a partir de datos longitudinales de una cohorte de mediana edad. 10.308 empleados civiles se invitan a participar al inicio del estudio en 1985-8, de los cuales el 73% acepta participar. La primera medición se realiza con pruebas cognitivas en 1997-9 a 5.198 hombres y 2.192 mujeres, con edades entre 45 a 70 años. Pruebas de memoria, razonamiento, vocabulario, fluidez fonética y semántica se evaluaron tres veces cada 10 años. Todas las puntuaciones de las pruebas cognitivas, excepto el vocabulario, se redujeron en las cinco categorías de edad (edad 45-49, 50-54, 55-59, 60-64, y 65-70 al inicio del estudio), con evidencia de disminución más rápida en las personas mayores. En los hombres, la disminución a 10 años, que se muestra como el cambio/rango de prueba x 100, en el razonamiento fue -3,6% (IC 95% -4,1% a -3,0%) en los de 45-49 años al inicio del estudio y de -9,6% (-10,6% a -8,6%) en los de 65-70 años. En las mujeres, la disminución correspondiente fue de -3,6% (-4,6% a -2,7%) y -7,4% (-9,1% a -5,7%). Se concluye que el deterioro cognitivo es ya evidente en la edad mediana (45-49 años).
Revisión sistemática y metaanális de ensayos clínicos aleatorizados para determinar la eficacia de los antidepresivos en personas con depresión y demencia, que se encuentran en cuidados ambulatorios, unidades de hospitalización o centros residenciales. 7 ensayos con 330 participantes cumplieron los criterios de selección. El OR para los seis ensayos que informaron índices de respuesta con antidepresivos y placebo fue de 2,12 (IC 95% = 0.95-4.70; Z = 1.84, P =. 07). El OR para cinco ensayos que informaron las tasas de remisión fue de 1,97 (IC 95% = 0,85-4,55; Z = 1.59, P =. 11). Ambos análisis demostraron heterogeneidad. La diferencia de medias estandarizada en los ensayos fue de 0,29 (IC 95% = 0.02-0.60, Z = 1.86, P =. 06). Este análisis no demostró heterogeneidad significativa. Las tasas de interrupción por eventos adversos (9,0%) no fueron significativamente mayores con los fármacos que con placebo (6,0%). Se concluye que la evidencia para el tratamiento antidepresivo de personas con depresión y demencia, aunque sugerente, no confirma la eficacia. Todos los ensayos tenían el poder suficiente para detectar diferencias, dando lugar a resultados no concluyentes.
Revisión sistemática de ensayos clínicos con grupos de control aleatorio o no aleatorio, para analizar los beneficios de las opciones de alimentación por vía oral en personas con demencia. 13 ensayos controlados proporcionan datos sobre el uso de suplementos para personas con demencia y 12 ensayos controlados de alimentación asistida u otras intervenciones. Los estudios proporcionan evidencia de moderada intensidad para los suplementos de alto contenido calórico y baja la fuerza de evidencia para estimulantes del apetito, alimentación asistida y alimentos modificados para promover el aumento de peso en personas con demencia. Los pocos estudios que miden la función o la supervivencia no mostraron diferencias. Se concluye que los suplementos ricos en calorías y otras opciones de alimentación por vía oral puede ayudar a las personas con demencia y problemas de alimentación para aumentar de peso, pero es poco probable que mejoren otros resultados. Estos tratamientos pueden ser ofrecidos solo o en combinación como una alternativa a la alimentación por sonda.
Estudio observacional (Estudio Leicestershire) para determinar si la incontinencia urinaria en sí y diferentes tipos de incontinencia urinaria de forma individual se asocian con un mayor riesgo de caídas en personas mayores de 70 años. Participan 5.474 personas mayores de 70 años que viven en la comunidad. La incontinencia urinaria y la incontinencia de urgencia y estrés se relacionan positivamente con las caídas (P <0,0001, p <0,001 y p = 0,007, respectivamente). Cuanto mayor sea el volumen de orina perdida, mayor es el riesgo de caídas (P <0,0001). Las caídas fueron asociados con la presencia de síntomas urinarios (p = 0,01), las limitaciones físicas (P = 0,001) y tener una peor calidad de vida (p = 0,004) en los encuestados con incontinencia urinaria. Se concluye que se demuestra asociación entre las caídas y pérdida urinaria, así también con la asociación no declarada previamente como las fugas por estrés. Las caídas y la incontinencia urinaria se asocian con limitaciones físicas y tienen impacto en la calidad de vida.
El delirium es un síndrome neuropsiquiátrico que afecta con frecuencia los pacientes ancianos. La disfunción colinérgica se ha implicado en la fisiopatología delirium y la acetilcolinesterasa plasmática (ACE) y butirilcolinesterasa (BuChE) disminuyen en actividad en los pacientes con delirium. En este estudio de cohorte, se investigó si estos cambios surgen durante el delirium o si se presentan antes de su inicio. Se midió las actividades plasmáticas de la ACE y la BuChE antes y después de la cirugía en pacientes consecutivos ≥ 60 años de edad sometidos a cirugía electiva de reemplazo total de cadera. El delirium se diagnóstico de acuerdo a criterios CAM y confirmados por criterios DSM IV-TR. Antes de la operación, la actividad de colinesterasa plasmática fue significativamente menor en pacientes que desarrollaron delirium en comparación con el resto. La actividad de BuChE post cirugía fue menor en el grupo de delirium, pero esta diferencia desapareció después de controlar por los valores preoperatorios. Se concluye que la actividad de colinesterasas plasmática puede ser un marcador biológico útil para identificar candidatos a un mayor riesgo de desarrollar delirium postoperatorio.
Revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos controlados, para evaluar el efecto de los inhibidores de la colinesterasa (ICE) y la memantina sobre el riesgo de caídas, síncope y eventos relacionados (fracturas y lesiones accidentales). El uso de inhibidores de la colinesterasa se asoció con mayor riesgo de síncope (OR = 1,53, IC 95% = 1,02-2,30) que el placebo, pero no con otros eventos (caídas: OR = 0,88, IC 95% = 0,74-1,04; fractura: OR = 1,39, IC 95% = 0,75-2,56; lesión accidental: OR = 1,13, IC 95% = .87 a 1.45). Uso de memantina se asoció con menos fracturas (OR = 0,21, IC 95% = 0.05 a 0.85), pero no con otros eventos (caídas: OR = 0,92, IC 95% = 0,72-1,18; síncope: OR = 1,04, IC 95% = 0,35-3,04; lesión accidental: OR = 0,80, IC 95%: 0,56 a 1,12 =). No hubo un efecto diferencial en función del tipo y gravedad del deterioro cognitivo, la situación de residencia o la duración del seguimiento, aunque debido a la subdeclaración y el número pequeño de eventos, un beneficio o riesgo potencial no se puede excluir. Se concluye que los ICE puede aumentar el riesgo de síncope, sin efectos en las caídas, fracturas o lesiones accidentales en adultos mayores con deterioro cognitivo. La memantina puede tener un efecto favorable sobre la fractura, sin efectos en otros eventos.
Este estudio investigó en pacientes de edad media de la vida, la relación de la presión arterial, colesterol total, índice de masa corporal (IMC), apolipoproteína E con la aparición de lesiones de sustancia blanca (WML). Participantes del ”Cardiovascular Risk Factors, Aging and Incidence of Dementia study”, encuestados en los años 1972, 1977, 1982 o 1987. En 1998, 1.449 (73%) los individuos de 65-79 años fueron re-examinados (seguimiento medio de 21 años). A una subpoblación (n = 112) se realizó resonancia magnética en 1998 y WML posteriormente fueron evaluados con una escala semi-cuantitativos de evaluación visual. El riesgo de aumento de WML en edad avanzada estaba relacionado con sobrepeso en edad media (RR= 2,53, IC 95% = 1,70 a 2,89), obesidad (2,94, 2,44 a 3,03) e hipertensión (2,73; 1,81-3,08), incluso después de los ajustes de varios factores de confusión. IMC elevado (> 25) (2,26; 1,42-2,62) e hipertensión (3,14; 1,83 a 3,40) a partir de edad media a edad avanzada también aumenta el riesgo de WML. Además, una asociación con WML fue visto para disminuciones en la presión arterial (hipertensión en la mediana edad, pero no en la edad avanzada) (3,25; 2,46-3,41), incluso después de controlar por el tratamiento antihipertensivo. Hipolipemiantes tenían un efecto protector contra el WML (0,13; 0,02 a 0.59). Se concluye que el control temprano y sostenido de los factores de riesgo vascular, se asocia con una menor probabilidad de tener WML más severa en edad avanzada.
Resultados de ensayos aleatorios grandes han demostrado que la reducción del colesterol LDL con estatinas reduce la morbilidad y mortalidad vascular, pero existen pruebas limitadas acerca de la seguridad y eficacia a largo plazo del tratamiento con estatinas. Este reporte es una la extensión de seguimiento del Heart Protection Study (HPS), con el objetivo de evaluar la eficacia a largo plazo y la seguridad de la reducción del colesterol LDL con estatinas. 20.536 pacientes con alto riesgo vascular y no, fueron asignadas 40 mg de simvastatina al día o placebo, con asignación al azar. La media de seguimiento fue 5,3 años (SD 1,2) y después del ensayo, el seguimiento de los pacientes que sobreviven fue de una duración media total de 11.0 años (SD 0,6). El resultado primario de largo plazo fue eventos vasculares mayores y el análisis por intención de tratar. Durante el período en estudio, la simvastatina produjo una reducción media del colesterol LDL de 1,0 mmol / L y una disminución proporcional de eventos vasculares mayores del 23% (IC 95% 19-28, p <0,0001), con importantes diferencias cada año. Durante el período posterior al ensayo (cuando el uso de estatinas y las concentraciones de lípidos fueron similares en ambos grupos), no se observaron más reducciones significativas en cualquiera de los eventos vasculares mayores (riesgo relativo [RR] 0,95 [0,89 -1,02]) o la mortalidad vascular (0,98 [0,90 -1,07]). Durante los períodos combinados en espera de ensayo y posterior al ensayo, no se registraron diferencias significativas en la incidencia de cáncer en todos los sitios (0,98 [0,92 -1,05]) o cualquier otro sitio en particular, o en la mortalidad por cáncer (1,01 [0,92 -1,11]) o en causas no vasculares (0,96 [0,89 -1,03]). Se concluye que el tratamiento prolongado con estatinas en reducción LDL, produce una mayor reducción absoluta en eventos vasculares. Además, después que el estudio HPS se detuvo, los beneficios persistieron durante al menos 5 años sin ninguna evidencia de peligros emergentes. Estos resultados proporcionan más apoyo para la pronta iniciación y continuación a largo plazo del tratamiento con estatinas.