Reducción de discapacidad y mortalidad en corredores viejos.
El ejercicio ha demostrado mejorar los resultados de salud y bienestar en las personas de todas las edades. En este estudio longitudinal de 21 años, se realiza seguimiento a personas de 50 años o más y socios de un club de corredores (n= 538) y se comparan con un grupo control de individuos sanos (n=423). A partir de 1984 se midieron frecuencia de correr y ejercicio, índice de masa corporal, discapacidad evaluada por Health Assessment Questionnaire Disability Index (HAQ-DI; puntución 0 [sin dificultad] a 3 [la imposibilidad de cumplir]) hasta el año 2005. Un total de 284 corredores y 156 controles completaron los 21 años de seguimiento. En la basal, los corredores eran más jóvenes, ágiles y menos propensos a fumar en comparación con los controles. La media (SD) HAQ-DI fue mayor para los controles que para los corredores y aumenta con la edad en ambos grupos, aunque en menor grado en los corredores (0,17 [0,34]) que en los controles (0,36 [0,55]) (P <.001). El análisis multivariado mostró que los corredores tenían un riesgo significativamente menor de un HAQ-DI de 0,5 (HR 0,62; IC 95% 0,46-0,84). En 19 años, el 15% de los corredores han muerto en comparación con el 34% de los controles. Después del ajuste de las covariables, los corredores demostraron un beneficio de supervivencia (HR 0,61; IC 95%, 0,45-0,82). Discapacidad y curvas de supervivencia siguen divergentes entre los grupos después de los 21 años de seguimiento. Se concluye que ejercicio vigoroso (correr) en edad media y avanzada se asocia con una reducción de la discapacidad en etapas posteriores de la vida y una notable ventaja en la supervivencia.