Síndrome de Sjögren primario.

El diagnóstico del síndrome de Sjögren primario a menudo se realiza sobre la base de una tríada clásica de síntomas: sequedad de boca y ojos, fatiga y dolor. Las complicaciones sistémicas, que están presentes en 30 a 40% de los pacientes, pueden proporcionar las primeras pistas sobre la enfermedad.

El riesgo de linfoma de células B aumenta notablemente (en un factor de 15 a 20) entre los pacientes con síndrome de Sjögren primario, en comparación con la población general.

El tratamiento se basa en agonistas muscarínicos (hidrocloruro de pilocarpina e hidrocloruro de cevimina). El principal efecto adverso de estos agentes es la sudoración, que se puede minimizar mediante un aumento gradual de la dosis.

La hidroxicloroquina se usa a menudo para artralgias con o sin sinovitis y púrpura, aunque los beneficios no se han demostrado en ensayos aleatorizados y controlados.

En ausencia de ensayos que involucren pacientes con síndrome de Sjögren primario, las manifestaciones orgánicas graves se tratan con agentes inmunosupresores (que incluyen prednisona, metotrexato, micofenolato de sodio, azatioprina y ciclofosfamida), de acuerdo con las directrices para el lupus eritematoso sistémico y otras enfermedades del tejido conectivo.

N Engl J Med 2018; 378:931-939

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About Eduardo Gallegos

Dr. Eduardo Gallegos Chávez: Médico Geriatra. Diplomado en Geriatría y Gerontología Universidad de Concepción, Diplomado en Gestión de instituciones de Salud Universidad de Chile. Estudios de Magister en Salud Pública Universidad de Chile, Diplomado en Medicina Basada en Evidencia Pontificia Universidad Católica de Chile, Estudios en Práctica Clínica Basada en Evidencia Universidad de Mac Master- Canada. Profesor de Medicina y Geriatría de la Universidad de Santiago de Chile.
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